8.26.2013

Buen día, mi amor

Buen día, mi amor.

Hoy, peinabas y preparabas a Tomás y ponele que Santiago, en la sala de la cocina, para ir al cole. Es un día soleado y la luz hace todo el cuarto casi blanco.
Yo miro con una sonrisa, mientras tomo un café y el diario en la mano.
Vos esas divina con tu pelo recortado, aros y los labios pintados de ese rojo que antes no me gustaba y ahora me quedo tan marcado.
Yo estoy un poco mas pelado, un poco más gordo no envejecí tan mal para la mediana edad. Además, estoy contento. Además, estamos juntos. Vos te estas por ir al estudio, yo a media mañana me tengo  que poner a escribir, grabar y editar.
Cuando ya se van, voy hasta donde estas y te digo: "A la noche, queres ir a comer a algún lado?"
y vos me contestas: "Dale".
Entonces, se que va a ser un buen día.

8.12.2013



Fueron dos, volvió uno. Destrozado. Aguantando las lagrimas que le ganan.
Pensando en una carta demoledora
Comprando una vida juntos y todo cuadra salvo por la posibilidad  de la negación.
Se cansó de verla ir, quiere que se quede o irse con ella.
Tener hijos y formar una familia, porque le gusta todo de ella.
Quiere a alguien como ella, pero como no hay otra, la quiere a ella.
La ama pero es muy estúpido para decirlo. Pero esta convencido y no tiene problema en decirlo, pero no quiere arruinar el momento, que son pocos.
El musculo se estira como queriéndose abrir. Explota en llanto. Y bronca,  e impotencia. Es el vértice de la aceptación que es bilateral. La carta no salé pero si una sucesión de hechos escrita casi en forma de poesía honesta.


Fueron dos, volvió uno. Destrozado. Aguantando las lagrimas que le ganan.
Pensando en una carta demoledora
Comprando una vida juntos y todo cuadra salvo por la posibilidad  de la negación.
Se cansó de verla ir, quiere que se quede o irse con ella.
Tener hijos y formar una familia, porque le gusta todo de ella.
Quiere a alguien como ella, pero como no hay otra, la quiere a ella.
La ama pero es muy estúpido para decirlo. Pero esta convencido y no tiene problema en decirlo, pero no quiere arruinar el momento, que son pocos.
El musculo se estira como queriéndose abrir. Explota en llanto. Y bronca,  e impotencia. Es el vértice de la aceptación que es bilateral. La carta no salé pero si una sucesión de hechos escrita casi en forma de poesía honesta.