Presión
Ya sea una fuerza antecesora o la constancia de la voluntad o la criatura devoradora de atras, todos sentimos la presión. Por lo generel, empuja pero se zafa. Sentimos como los objetivos hacen saltar la cadena, quedando sin el estimulo, ni la obligación. De nada sirve seguir pedaleando, ni empujando.
Otras veces, cede por si sola, como si ya no le quedara obstinación. Eso significa que ya no hay solución.
Se quiebra la cadena, se fuerza la voluntad, se explotan las ideas pero las ganas ya no estan. Estas pedaleando a contrapedal, haciendole la contra a los demás pero siguiendo con un orden de los que admiras y con los que queres estar.
Al principio, te empujan. Te dejas empujar. Empezas a pedalear, a ayudar. No importa a donde vas, sentis como te llevan. Pronto te van a sotar, vos no lo sabes (...pero lo oles). Hay un camino, el de Ellos. Al principio, recto, facil. Despues, dobla. Tratas de doblar, te caes, te levantan, seguis, tratas de doblar, te caes, te levantan... Sentis sus ojos en la nuca, observando, juzgando todos tus movimientos. Entonces, seguis. Cuando crees haberlos perdido de vista, Ellos estan, simplemente, vos los dejaste de ver. Aparecen otras curvas pero vos no doblas. Empezas a hacer tu camino. Sus voces empiezan a chillar. Sus lamentos + ordenes + prejuicios= no te dejan concentrar en lo que en verdad te importa. Ellos ya te enseñaron a andar, ahora te toca a vos. Entre todo lo que sos co-existen sus miedos, sus tratos, sus deseos, sus frustraciones, sus amores y su forma de amar... ellos son parte de vos y vos sos parte de ellos. Es una dulce condena. Ahi es cuando entendes que encontraste tu propio camino, con sentido propio pero sin final conocido. Aprendiste a apreciar el andar. Y a los que te enseñaron ya no los odias (... por sus errores, si es que en verdad se equivocaron). Lo más probable es que los caminos se vuelvan a cruzar. Más a delante, a alguien que no sepa andar vas a encontrar y las las cosas que te enseñaron, más otras más, vas a poderle enseñar. Ahí, recién vas a entender con lo que tus maestros tuvieron que tratar, pero no te apures que para eso falta. (... o no?)
Otras veces, cede por si sola, como si ya no le quedara obstinación. Eso significa que ya no hay solución.
Se quiebra la cadena, se fuerza la voluntad, se explotan las ideas pero las ganas ya no estan. Estas pedaleando a contrapedal, haciendole la contra a los demás pero siguiendo con un orden de los que admiras y con los que queres estar.
Al principio, te empujan. Te dejas empujar. Empezas a pedalear, a ayudar. No importa a donde vas, sentis como te llevan. Pronto te van a sotar, vos no lo sabes (...pero lo oles). Hay un camino, el de Ellos. Al principio, recto, facil. Despues, dobla. Tratas de doblar, te caes, te levantan, seguis, tratas de doblar, te caes, te levantan... Sentis sus ojos en la nuca, observando, juzgando todos tus movimientos. Entonces, seguis. Cuando crees haberlos perdido de vista, Ellos estan, simplemente, vos los dejaste de ver. Aparecen otras curvas pero vos no doblas. Empezas a hacer tu camino. Sus voces empiezan a chillar. Sus lamentos + ordenes + prejuicios= no te dejan concentrar en lo que en verdad te importa. Ellos ya te enseñaron a andar, ahora te toca a vos. Entre todo lo que sos co-existen sus miedos, sus tratos, sus deseos, sus frustraciones, sus amores y su forma de amar... ellos son parte de vos y vos sos parte de ellos. Es una dulce condena. Ahi es cuando entendes que encontraste tu propio camino, con sentido propio pero sin final conocido. Aprendiste a apreciar el andar. Y a los que te enseñaron ya no los odias (... por sus errores, si es que en verdad se equivocaron). Lo más probable es que los caminos se vuelvan a cruzar. Más a delante, a alguien que no sepa andar vas a encontrar y las las cosas que te enseñaron, más otras más, vas a poderle enseñar. Ahí, recién vas a entender con lo que tus maestros tuvieron que tratar, pero no te apures que para eso falta. (... o no?)

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