1.31.2012

No hay una historia para contar

Una guitarra sobre el sofá

La luz que entra por la ventana

El hombre que tiene que ir a trabajar

Y por protocolo, estudiar

A la noche, vuelve sin ganas de nada

Con olor en los brazos y en la entre pierna

Una botella de wiskey a medio terminar

Distraerse con lo virtual

Masturbarse para soñar

Al día siguiente, todo vuelve a empezar

Un blues de la clase olvidada

Que nunca será extrañada

Y nunca será respetada